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Adoptar Pay by Bank para reducir los costes de pago

El dinero ya no es barato. Desde hace algunos años, la subida de los tipos de interés y el endurecimiento de la liquidez están presionando los márgenes en toda la economía europea, y esa presión golpea a tus clientes pyme con la misma fuerza que a ti. Cada euro que pierden en comisiones de pago es ahora un euro que notan.

Esto plantea una pregunta que merece la pena cuantificar: ¿cuánto le cuesta un pago con tarjeta a las empresas que operan en tu plataforma, y es ese coste algo que te corresponde resolver?

La diferencia es mayor de lo que suponen la mayoría de las hojas de ruta.

Hicimos el cálculo sobre una factura B2B habitual de 3.000 €, comparando los métodos de pago que realmente utilizan hoy las pymes.

Las tarjetas internacionales rondan los 97,75 € por transacción. Las tarjetas estándar del EEE y los pagos mediante monedero (wallet) digital no mejoran mucho, con unos 42-45 €. La domiciliación SEPA (SDD) sale más barata, pero conlleva su propia carga de gestión. Una transferencia directa, de banco a banco, iniciada desde el software —Pay by Bank— puede costar tan solo 0,29 €.

Dicho de otro modo: en esa misma factura, Pay by Bank puede costar hasta 156 veces menos que una transacción con tarjeta internacional.

Gráfico que compara los costos de los distintos tipos de pagos.

Por qué esto es un problema de producto, no solo de precio

Las tarjetas y los monederos digitales funcionan a través de una red, y cada actor de esa cadena se queda con una parte (normalmente un porcentaje de la transacción). En una factura profesional de varios miles de euros, ese porcentaje deja de ser un detalle menor. Pay by Bank se salta la red: se apoya en los rieles de transferencia bancaria que ya existen, con una comisión fija o limitada que apenas varía aunque aumente el importe de la factura.

Esa diferencia no se queda en lo abstracto durante mucho tiempo. Si el botón «Pagar ahora» de tu plataforma pasa por una tarjeta, tus clientes notan esa comisión del 2-4 % cada vez que cobran. Y si ni siquiera ofrece un botón de pago, acaban pagando a proveedores o cobrando facturas de forma manual, fuera de tu producto, lo que se traduce en menos uso, menos datos y menos motivos para quedarse.

Los pagos integrados han dejado de ser un factor diferencial

En los últimos años, una ola de plataformas de contabilidad y gestión financiera bien financiadas y centradas en pymes ha crecido rápidamente por toda Europa, y al hacerlo, han elevado el nivel de lo que se espera de una «herramienta de contabilidad».

Cada vez más, eso significa mover el dinero, no solo llevar la contabilidad. Los actores que integraron pronto un canal de pago más barato no solo ofrecen una mejor experiencia de usuario: están captando una línea de ingresos —por reparto de comisiones o funciones premium— que sus competidores todavía dejan sobre la mesa.

Construir internamente o apoyarte en un socio

Nada de esto te obliga a convertirte en una entidad de pago. Pay by Bank está disponible a través de proveedores autorizados, como Powens, lo que significa que la economía descrita más arriba (y la oportunidad de ingresos que la acompaña) es accesible sin asumir tú mismo la carga regulatoria de poseer el canal de pago. La verdadera decisión no es si ofrecerlo, sino a qué velocidad y con qué configuración.

Qué encontrarás en el informe completo

La diferencia de coste es solo una parte de un cambio mayor. En el informe completo explicamos por qué las API de pago bancarias por fin han alcanzado un nivel suficiente para construir sobre ellas, qué ha cambiado con las transferencias instantáneas y la facturación electrónica obligatoria y, sobre todo, dónde Pay by Bank tiene limitaciones reales y no es la herramienta adecuada para todos los flujos de pago. Si estás valorando si (y cómo) incorporarlo a tu producto, esa es la parte que realmente define la decisión sobre tu hoja de ruta.

Descubre más

Pay by Bank for SME Payments: Why 2026 Changed Everything explica los cinco cambios estructurales detrás de este movimiento, detalla la economía del sector y señala dónde los pagos integrados tienen sentido y dónde no.

[Descarga el informe completo (en inglés) →]